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Crítica dell último trabajo discográfico de CINCO SIGLOS "Sones de Palacio, Bailes de Comedias" en la revista Scherzo.

Texto de la crítica: SONES DE PALACIO, BAILES DE COMEDIAS. Gallardas, jácaras, ¡otas, seguidillas y fandangos. Cinco Siglos. Guitarra, archilaúd y director: Miguel Hidalgo. FONORUZ CDF 2117 (Gaudisc). 2008. 48'. DDD. O PN El conjunto instrumental Cinco Siglos, que ya posee una importante experiencia en la interpretación de música renacentista y barroca, nos ofrece en este su más reciente disco una selección de danzas y otros aires del barroco español que gustaban tanto en los ambientes palaciegos como en los populares corrales de comedias. A base de peninsulares gallardas, jácaras, jotas, seguidillas y fandangos, a los que se añaden los aires de una jota, un fandango y el singular zarambeque de Santiago de Murcia que aparecen en el célebre Códice Saldivar y una tarantela española para terminar, el contenido de la grabación es sumamente atractivo. Particular interés ofrecen las tres primeras obras incluidas en el disco, una jácara, una gallarda y un pasacalle, que muchos musicólogos atribuyen a Góngora, aunque otros disientan de tal atribución. Lo cierto es que son varias las referencias literarias al gusto de Don Luis por la bandurria y la guitarra, pues era mucho más amante de la jarana que lo que su culterana poesía puede dar a entender. Por otra parte, en el manuscrito 4118 de la Biblioteca Nacional, que contiene parte de su obra poética, aparecen en los folios 433 a 438 varias obras musicales en cifra que bien podrían ser de su autoría. Así lo dan por bueno los componentes de Cinco Siglos, uno de cuyos integrantes, el violinista barroco Gabriel Arellano, ha realizado la transcripción para su interpretación por el grupo. Y aunque sea bastante más tardío, también llama singular atención el ejemplo de tarantela española del manchego José Recuero, un violinista ciego experto en curar o aliviar los efectos de la picadura de la tarántula, que además de dominar las formas importadas de Nápoles, también tenía su propia receta musical. En conclusión, interés histórico y placer musical es lo que ofrece este disco de contenido bastante más popular que cortesano, aunque también pudiera gustar en los medios palaciegos.
José Luis Fernández |